La misma entrevista, a la profundidad que pide cada proceso.
Criterio Talent no cambia de producto entre una vacante de piso y una dirección. Cambia el guion, el tiempo que recibe cada respuesta y el número de rondas. Esto es cómo se configura para cada caso, y qué recibe su equipo al final.
El índice de la izquierda lleva directo a su caso.
Alto volumen y posiciones operativas
Aquí el cuello de botella no es el criterio de su equipo: es la agenda. Hay más candidatos que huecos en la semana, así que la primera criba termina haciéndose por currículum — el peor instrumento disponible para saber si alguien sabe hacer algo.
La entrevista se configura corta y enfocada: las tres o cuatro competencias que de verdad separan, un reactivo por competencia y una repregunta cuando la respuesta no llega a nada evaluable. Cada persona recibe su enlace y contesta cuando puede —de noche, en su día libre, entre turnos—, y como no hay agenda que llenar, tampoco hay lista de espera.
Lo que recibe su equipo no es un ranking con un número opaco: es un reporte por persona, con la valoración de cada competencia y la frase que la sustenta, y una vista que los pone lado a lado porque todos respondieron exactamente el mismo guion.
| Decisión de configuración | Cómo suele quedar en este caso |
|---|---|
| Duración | Corta y enfocada. Se configura por guion, desde cinco minutos. |
| Competencias | Pocas, y sólo las que separan de verdad. |
| Repreguntas | Una por reactivo: se busca lo evaluable y no se insiste. |
| Rondas | Una, y la siguiente conversación ya es con una persona de su equipo. |
Sin agenda que cuadrar, la restricción deja de ser cuántas entrevistas caben en la semana y pasa a ser cuántos reportes quiere leer su equipo.
Perfiles especializados y técnicos
Un perfil técnico se distingue en la repregunta o no se distingue en toda la conversación. La diferencia entre quien hizo algo y quien estuvo cerca de que se hiciera aparece cuando se le pide el detalle: qué decidió, contra qué alternativa, qué salió mal después.
Para eso el guion se configura con más reactivos por competencia y más tiempo por respuesta. La entrevista tiene instrucción de pedir el cómo cuando recibe el qué, y de cerrar cuando la segunda repregunta tampoco produce nada: insistir una tercera vez no da mejor evidencia, da una persona incómoda.
El reporte está escrito para alguien que no estuvo en la conversación y que sí sabe del tema. La persona técnica que va a trabajar con quien entre lee la respuesta textual y la juzga por su cuenta, sin depender de que Reclutamiento haya entendido bien un término que no es suyo.
Es el caso donde la cita textual rinde más: quien evalúa la parte técnica casi nunca es quien condujo la entrevista.
Liderazgo y dirección
Aquí nadie está cribando. Se está armando un expediente que van a leer un comité, un consejo o un socio, y que tiene que aguantar una lectura hostil. Las competencias son de conducción y de conflicto, cada respuesta recibe bastante más aire que en una ronda de volumen, y lo que importa no es sólo qué contesta la persona sino qué muestra al contestar.
La profundidad aquí no sale de alargar una conversación: sale de qué se pregunta y de cuántas rondas tiene el proceso. Se declaran menos competencias y más exigentes, se da más tiempo a cada respuesta y se pregunta por decisiones con costo: a quién dejó ir y cómo, qué presupuesto defendió y perdió, dónde se equivocó y qué hizo el trimestre siguiente.
Cuando alguien del comité pregunta de dónde sale que esta persona tiene criterio para eso, la respuesta no es una impresión de quien entrevistó: es el fragmento textual, con su turno y su minuto, y la grabación detrás.
La entrevista con quien va a ser su jefe no se sustituye. Lo que cambia es que esa conversación empieza con el expediente ya leído.
Procesos de varias rondas
Un proceso serio tiene etapas, y hace falta poder seguir a una persona a través de todas sin perder lo que ya dijo. Una misma vacante lleva las rondas que su proceso necesite, en el orden que usted defina, cada una con su nombre y con el perfil de entrevistador que le corresponda.
La persona no se convierte en tres candidatos distintos: su candidatura es una sola y va acumulando lo que respondió en cada ronda. El nombre de la ronda queda congelado en la entrevista ya contestada, así que renombrar «Primera ronda» a «Técnica» en septiembre no reescribe el expediente de quien la contestó en marzo.
Quién pasa a la ronda siguiente lo decide una persona de su equipo, o su ATS por la API. En ese momento se emite el enlace individual de esa ronda, y su equipo o su ATS lo hace llegar. El criterio de avanzar sigue siendo de quien responde por la contratación, y queda registrado con su nombre y su hora.
Una sola candidatura
La misma persona recorre las rondas sin duplicarse, y su expediente acumula lo que respondió en cada una.
El historial no se reescribe
El nombre de la ronda queda congelado en la entrevista ya contestada: renombrarla o reordenarla después no toca lo que ya pasó.
Un enlace por ronda
Lo emite una persona desde la plataforma, o su ATS por la API, y su equipo lo hace llegar por donde ya habla con sus candidatos.
La integración no se rompe
Cada ronda tiene una clave estable que el sistema de origen nombra, independiente del nombre que se le muestre a la gente.
El recorrido completo queda en una sola candidatura, así que la conversación final empieza con todo lo que la persona ya contestó a la vista.
Equipos internos, y agencias que operan varias empresas
Criterio Talent separa dos cosas que casi todo el mundo mezcla: la cuenta que agrupa y la empresa que aísla. Una agencia de selección, un grupo con varias marcas o un corporativo con filiales operan desde una sola cuenta, y cada empresa cliente vive dentro de su propio espacio.
Lo que se separa no es cosmético. Cada empresa lleva su nombre y su logotipo, su color, su aviso de privacidad, su plazo de conservación y hasta el nombre que el candidato oye cuando empieza a hablar. El aviso legal de una empresa mostrado al candidato de otra no es un descuido de marca: es un incidente.
Y pertenecer a la cuenta no da acceso a las empresas. Quién entra a cuál se decide empresa por empresa, con roles distintos para administración, reclutamiento, la jefatura que contrata, dirección y consulta — porque ver un reporte no es lo mismo que descargar una grabación.
Cada empresa, con su marca
Nombre visible, logotipo, color y el nombre que el candidato escucha en la entrevista.
Cada empresa, con sus reglas
Aviso de privacidad, modo de grabación y plazo de conservación propios, con su propia revisión.
Cada empresa, con su gente
Permisos por rol y pertenencia decidida empresa por empresa, no heredada de la cuenta.
La cuenta agrupa; no gobierna
La cuenta que reúne a las empresas no tiene marca, ni aviso, ni retención propias: no hay dónde se mezclen.
Para un equipo interno con una sola empresa, todo esto es invisible y no estorba: la cuenta y la empresa son la misma cosa.
Véalo con una vacante suya sobre la mesa.
Treinta minutos: se define una entrevista a partir de su job post, se recorre como la ve el candidato y se lee un reporte con su evidencia.